Hoy en día se está convirtiendo en un aspecto fundamental la eficiencia energética en el hogar. A la vez que cuidamos nuestro planeta  podemos llegar a final de mes mucho más desahogados si seguimos los siguientes consejos.

La eficiencia energética de nuestros hogares va a depender del clima en el que esté situada geográficamente la vivienda, de la calidad de la construcción de la casa así como de los equipos eléctricos que se tengan instalados y el uso que se haga de los mismos. Esta publicación se centrará en el último punto de este párrafo, es decir ¿de qué aparatos dispongo? ¿cuál es su calidad? ¿los usamos eficientemente?

Os ofrecemos estos 10 consejos útiles para que uses con eficiencia la energía de la que dispones en tu hogar:

  1. En primer lugar, empezamos por la iluminación. Es conveniente aprovechar la luz natural tanto como sea posible, cuando esto no sea posible habrá que utilizar lámparas LED (además los demás tipos de bombillas se han dejado ya de fabricar).
  2. Intenta utilizar reguladores de nivel de iluminación para adaptarla según tus necesidades.
  3. En locales de poco uso como trasteros, sótanos…, coloca detectores de presencia para que el encendido sea automático.
  4. La etiqueta energética clasifica los electrodomésticos mediante la asignación de letras y colores. Existe una lista de 7 letras y siete colores que van desde la A hasta la G, y del verde hasta el rojo,  siendo la A y el color verde indicativos de un electrodoméstico de la máxima eficiencia y la G y el color rojo el extremo opuesto a lo anterior. En el caso de frigoríficos, congeladores y combis, también tienen etiquetado pero con dos calificaciones aún más exigentes, la A+ y la A++, siendo esta última la más eficiente de todas.
  5. En los equipos de aire acondicionado no resulta conveniente regular la temperatura por debajo de los 25 grados, ya que no es confortable ni saludable suponiendo además un gasto de energía innecesario.
  6. En los equipos de calefacción no situar la temperatura por encima de los 20-22 grados.
  7. Cuando usemos la lavadora, debemos poner el agua a la menor temperatura posible, ya que el mayor gasto de energía se produce al calentar el agua. El uso de los nuevos detergentes permite el limpiado de tejidos con agua templada o fría. Por último sería conveniente utilizar la lavadora en su carga máxima.
  8. Utiliza el lavavajillas cuando sea posible antes que el lavado a platos a mano. Lavar los platos a mano con agua caliente, puede ser hasta un 60% más caro que hacerlo con el lavavajillas a plena carga.
  9. Configura la temperatura de tu frigorífico en el intervalo de 3 a 7 grados, y el congelador a -18 grados. Por cada grado que se baja la temperatura hay hasta un 5% más de consumo.
  10. Cuando utilices el horno, procura abrirlo sólo cuando sea necesario puesto que, cada vez que abres la compuerta, se pierde un 20% de la energía acumulada. Otro consejo que puedes aplicar es el de apagar el horno antes de que termine su cometido, ya que con el calor residual terminarán de cocinarse los alimentos.